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El fundador rompe con el pasado para ir ‘all-in’ en la compañía de placas de circuito con sede en Harrisburg

El fundador rompe con el pasado para ir ‘all-in’ en la compañía de placas de circuito con sede en Harrisburg

  • Dan Thau ha perseguido su visión transformando su negocio de sótano en una empresa global. Para lograrlo, tuvo que tomar decisiones difíciles, enfrentarse a lo desconocido y dar un paso de gigante en el momento adecuado.
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Millennium Circuits Limited, con sede en Harrisburg, ha enviado sus placas de circuitos al espacio y al océano.

Han participado en cientos de productos que van desde los sistemas de misiles de los buques de guerra hasta los productos agrícolas y de riego inteligentes, pasando por los dispositivos médicos que salvan vidas. Con un enfoque inquebrantable, la MCL se propone promover la innovación para lograr un impacto positivo en la sociedad.

Año tras año, MCL ha sido aclamada como una de las 50 empresas de más rápido crecimiento en el centro de Pensilvania, y se espera que sus ingresos alcancen los 20 millones de dólares este año.

Sin embargo, esta trayectoria no siempre fue segura. Hace unos 10 años, el fundador y director general Dan Thau se dio cuenta de que estaba en una encrucijada y, en un fin de semana, cambió el curso del futuro de su empresa.

Un pie en tu zona de confort, el otro fuera

Al principio, eran tres: Dan y su hermano tuvieron un desencuentro que les impidió trabajar juntos. Sólo estaban Dan y su socio y, tras varios años de actividad, la empresa seguía funcionando en el sótano del socio. El socio estaba contento con el status quo, pero Dan tenía una visión más amplia de construir un imperio. 

Estaban en un punto muerto. Uno de los dos tenía que irse. En el transcurso de un fin de semana, Dan compró a su socio y trasladó MCL a un nuevo espacio.

“Al principio, me daba miedo”, dice. “Tienes que tener un pie fuera de tu zona de confort en todo momento. Si no, no estás creciendo”.

Dan alquiló un viejo almacén con otro inquilino, redujo su sueldo para pagar la nueva deuda y siguió adelante.

Siguiendo su visión

Como único propietario de la empresa, Dan pudo poner en práctica su visión. Empezó a crecer, impulsado por una asociación con una pequeña y ágil fábrica de China. MCL superó su almacén y se trasladó a un nuevo edificio 10 veces mayor. Cada salto en el crecimiento traía consigo nuevos retos, pero esa era la parte divertida para Dan.

“Para mí, siempre es como si pasaras por diferentes fases de crecimiento personal en los negocios y en el aprendizaje, y cada vez es más divertido”, dice.

Dan comenzó su crecimiento y aprendizaje en el Harrisburg Area Community College, especializándose en negocios, y luego se desafió a sí mismo cambiando a ingeniería. Obtuvo su título de asociado en 2006, construyendo una base fundamental para su posterior éxito.

Reunir a su equipo

“Sólo quiero ser el mejor en lo que hago”, dice Dan. Le mueve la pasión por el negocio y busca miembros del equipo que quieran crecer, aprender y dar lo mejor de sí mismos con él.

“Al principio, empiezas con un equipo que apoya a la empresa, y ese no suele ser el mismo equipo que te va a ayudar a escalar”, dice. En los últimos años, ha contratado a un presidente para que se encargue de las operaciones diarias y a un empleado con sede en China para mitigar los problemas de la cadena de suministro. La MCL también ha creado un ERP para clientes que les permite agilizar las operaciones de la empresa y ofrecer transparencia en todos los aspectos del negocio a clientes y empleados.

Dan se esfuerza por la transparencia y la responsabilidad, empezando por su equipo de liderazgo. Cuando los miembros del equipo crean su plan de visión a un año, alinean sus prioridades con ese plan en mente. Él lo llama la cultura “All-in”.

“Estamos con los dos pies en el barco”, dice. “Todos remamos hacia ese mismo objetivo con el mismo propósito”.

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