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Mientras Neilly’s llega a Whole Foods y más allá, su fundador, con sede en el condado de York, sigue resistiendo

Mientras Neilly’s llega a Whole Foods y más allá, su fundador, con sede en el condado de York, sigue resistiendo

  • El espíritu libre y el ojo para el diseño de Jen Lubman la llevaron a abrir su tienda en el barrio hace poco más de un año.
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Parece que Julie Ndjee se enfrenta a los mismos retos cada pocas semanas. Ella y su marido, Albert, hablan por teléfono tratando de resolver la pregunta recurrente: ¿Dónde está el arroz?

Cuando el dúo puso en marcha Neilly‘s Foods en 2008, querían hacer que los alimentos saludables fueran cómodos para las familias en crecimiento. Con dos hijas propias -la empresa lleva el nombre de la menor- se centraron en crear salsas, mezclas de arroz y productos congelados que reunieran a la gente en torno a la mesa.

Enfrentarse a algunas de las mayores empresas del sector de la comida preparada tiene sus retos. Julie y Albert se han convertido en expertos en el espacio de las estanterías, en la presentación de productos y en servir muestras en las tiendas de comestibles.

Su trabajo a lo largo de los años ha dado sus frutos, y el fabricante de York presume ahora de que sus productos están en las estanterías de Whole Foods, Trader Joe’s, Giant Food Stores, Walmart y otros establecimientos de todo el país.

Algunos verían ese éxito y pensarían que Neilly’s lo ha conseguido.

“Cada etapa del negocio tiene sus retos, sobre todo a medida que se va creciendo”, dice Julie. “Lo que nos hace avanzar es saber que nuestros antiguos retos nos van a ayudar a superar los nuevos. Sabemos que podemos lograrlo”.

Buenos cambios

Los problemas de la cadena de suministro en todo el mundo han afectado a muchas empresas. Para Neilly’s, significa estar atento al arroz que simplemente espera que un conductor lo entregue a través de los estados a sus instalaciones de la Interestatal 83. A menudo significa que Julie y Albert no pueden hacer otra cosa que ser pacientes.

“Todo el mundo está pasando por este problema, así que la gente es muy comprensiva”, dice Julie. “No siempre es menos frustrante, pero trabajamos con mucha gente compasiva. Quieren vernos triunfar y entienden que hacemos lo que podemos”.

Algunos de los retos han sido para bien. Neilly’s tuvo que cambiar su arroz de un contenedor de plástico a una bolsa con revestimiento blanco. Al principio les dolió hacer ese cambio, teniendo en cuenta que acababan de comprar una máquina que etiquetaba esos envases de plástico.

Pero las bolsas son menos caras, más fáciles de enviar y, a la larga, han sido un buen cambio para la empresa.

“Lo más importante para nosotros ha sido mantenernos fieles a nuestros valores”, dice Julie. “El envase nos importa, pero lo que más nos importa es el producto que contiene. Importa que podamos seguir ofreciendo lo que prometemos, que son comidas saludables y fáciles de preparar.”

Sentido de la gratitud

Julie cree que la ignorancia es una bendición.

Si hubiera sabido lo difícil que sería poner en marcha su negocio, enfrentarse a los grandes fabricantes, intentar llegar a las estanterías de las tiendas… quizá nunca lo hubiera hecho.

Pero ella ha aprendido a mirar sus retos con optimismo. Ser empresario requiere valor, dice.

“No sé si seríamos capaces de apreciar lo que tenemos hoy sin lo que hemos pasado”, dice Julie. “Desde el producto, nuestros clientes, nuestra comunidad, nuestros hijos y nuestra familia: nos ha hecho apreciar lo que tenemos, lo que somos y la comunidad en la que vivimos”.

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